Tengo que ponerme en puntas de pie para alcanzar las cosas. El empeine hace mucha fuerza, y los gemelos tiemblan. Tiemblan los músculos y los tendones. Estiro los dedos, intento tocar suavemente las puntas de los objetos que quiero alcanzar. Lo que quiero conseguir es frágil. Siento en la punta de los dedos una textura suave, delicada. Temo romperlo. Temo que mi torpeza pueda más. Pienso, que sin embargo todo, siempre tiene este sentido. El esfuerzo del pie derecho es total ahora. Todos los músculos extendidos, en tensión. Todos los sentidos puestos en el verbo infinitivo. Alcanzar.

La hija de mis amigos pronuncia las palabras así. En infinitivo. Mirar. Comer. Correr. Es su manera de mirar el mundo, los primeros años. La distancia natural hacia las cosas, sin haberlas transitado.



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